Llevo años viendo los mismos errores repetirse en la planificación musical de los matrimonios — casi nunca son culpa de mala intención, sino de no saber qué preguntar a tiempo. Acá los más comunes.
Armar una playlist gigante "por si acaso"
Mandar una lista de 150 canciones no ayuda — al contrario, diluye lo que realmente importa. Es mejor una lista corta con lo imprescindible (10 a 15 canciones) y confiar en que un DJ con experiencia sabe leer la pista para el resto.
No pensar en las distintas edades de los invitados
Un matrimonio normalmente junta invitados de 8 a 80 años. Programar solo el género que a la pareja le gusta puede dejar la pista vacía después de la primera hora. La gracia está en ir variando sin perder identidad.
Dejar todo para el DJ sin conversar antes
"Tú sabes, pon lo que se te ocurra" suena cómodo, pero una reunión de 20 minutos antes del evento — presencial o por videollamada — evita sorpresas y asegura que la música refleje lo que ustedes quieren, no solo lo que funciona en cualquier fiesta.
No definir una lista negra
Tan importante como decir qué sí, es decir qué no. Si hay una canción, artista o género que definitivamente no quieren escuchar, dímelo — es la forma más rápida de evitar un mal momento en la pista.
Subestimar los tiempos muertos
Brindis, entrada de la torta, discursos — son momentos sin bailar que también necesitan música pensada, no silencio ni relleno improvisado. Los dejo programados igual que el resto de la noche.